ANGELA MENA

La obra de Ángela Mena se construye desde una observación profunda de la naturaleza y de las relaciones que el ser humano establece con ella. Su práctica artística combina intuición, sensibilidad y una gran capacidad técnica, desarrollando inicialmente una pintura abstracta donde el color y la emoción adquieren un papel protagonista. En estas primeras etapas, la artista entiende el color como un lenguaje directo capaz de conectar con el espectador sin necesidad de mediación conceptual.

Tras su estancia en Berlín, su trabajo incorpora influencias vinculadas a la geometría, la estructura espacial y la organización cromática. Surge entonces la serie Espacio y Color, un punto de inflexión que desembocará más adelante en Nidos, donde la abstracción geométrica dialoga ya con referencias figurativas procedentes del estudio del mundo animal. En esta serie, las composiciones funcionan como arquitecturas orgánicas: espacios de refugio, protección y pertenencia donde la geometría adquiere una dimensión emocional y simbólica.

En The Power of Color, Ángela Mena profundiza en la capacidad transformadora del color tomando como punto de partida la tradición japonesa del kanreki (還暦), celebración heredada de la antigua China que simboliza una nueva etapa vital, un renacimiento o “segunda infancia”. El rojo, color central de esta ceremonia, se convierte aquí en el inicio de una investigación pictórica sobre la energía, la renovación y la vitalidad. A partir de él, la artista expande su lenguaje hacia otros campos cromáticos, explorando cómo cada color activa estados emocionales y formas distintas de percepción.

Finalmente, en Vínculos Salvajes, la geometría continúa presente aunque transformada en una estructura más orgánica, fluida y abierta. La serie reflexiona sobre las relaciones humanas, los encuentros y las conexiones entre individuos y espacios. A través de superposiciones, tensiones entre planos, juegos de luz y sombra y formas que parecen fusionarse constantemente, la artista construye composiciones que hablan de unión, convivencia y transformación. Son obras que sugieren que todo vínculo implica movimiento, adaptación y una forma compartida de habitar el mundo.

Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, actualmente vive y trabaja en Sevilla tras haber tenido talleres propios en diferentes ciudades europeas, tales como Londres y Madrid. Ángela Mena cuenta entre sus últimos logros curriculares con el Primer Premio de Pintura de la Real Academia de Santa Isabel de Hungría. Seleccionada en distintas Becas de Residencia para creadores, cuenta con piezas en colecciones como el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga o la Fundación Valentín de Madariaga y Oya.

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